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UN PRIMER APUNTE EN TORNO AL GERMEN FILOSÓFICO DE MATRIX By Carlos Pena Matrix (The Matrix, 1999) no es solo una película de acción; es mucho más. Matrix es un relato con un sentido, crítica y profundidad como pocas veces se han dado dentro de las producciones de Hollywood. Es una película que revuelve al espectador, lo turba, le hace reflexionar sobre el presente y recordar infinidad de estudios y lecturas, por ello, es un film sumamente fructífero a la hora de especular sobre su contenido el cual nos permite numerosas perspectivas de análisis. Este artículo pretende dar cuenta de ciertas influencias filosóficas que se encuentran en el subtexto de la película Matrix. Antes que nada, es necesario diferenciar entre la denominada «filosofía matrix» y la filosofía que se puede encontrar en Matrix. Por «filosofía matrix» tenemos un concepto que se refiere a los principios morales, ontológicos y antropológicos que se desprenden, de alguna manera, del relato encontrado en esta filmación. El desarrollo de estos principios, que merecerían un artículo específico, no será el tema a tratar aquí. En este escrito pretendo esbozar la filosofía que sirve de germen y sobre la que se sustenta el relato, no ya aquella que se desprenda del mismo. Y esto es pertinente porque en esta obra cinematográfica encontramos de forma ejemplar toda una serie de reminiscencias increíblemente similares a algunos esquemas filosóficos e ideológicos dados a lo largo de la historia de la filosofía, así como de ciertos planteamientos antropológicos y éticos afines a las principales religiones del planeta. En cualquier caso, presupongo en este escrito que la película (y hablo en singular, ya que aquí me referiré únicamente a la primera parte de la trilogía) de Larry y Andy Wachowski ha sido vista por el lector, ya que no me detendré en exponer su argumento, sino que me referiré directamente, tanto a la trama como a sus personajes, sin introducción de ningún tipo. No pretendo realizar una enumeración de las influencias filosóficas que se encuentran en el trasfondo de la película, a modo de lista de la compra de recuerdos filosóficos. El método para dar cuenta de las teorías filosóficas y religiosas que se encuentran en Matrix consistirá en una enumeración (no pretendo realizar analogías exhaustivas) de algunas influencias al hilo de los planteamientos raíz sobre los que descansa la película. Para ello será necesario, en primer lugar, dar cuenta de estos principios básicos del film. A su vez, estos principios básicos de la película son la respuesta (casi siempre en concordancia con la respuesta desarrollada por algún filósofo) dada a ciertas preguntas esenciales de la historia de la filosofía académica, ya que la narración de Matrix descansa sobre unos planteamientos metafísicos que encontramos dentro de los problemas centrales de la tradición académica. El pilar central sobre el que se sustenta toda la narración consiste en el viejo problema filosófico de lo real frente a las apariencias. Todo aquello que se nos manifiesta, que captamos, percibimos o pensamos, no siempre se corresponde con la realidad externa sino que, en ciertos casos, esas percepciones son solo apariencias sin correspondencia real. Este problema ha sido estudiado por los filósofos desde los inicios del pensamiento occidental y está basado en el argumento de la ilusión, que insiste en la imposibilidad de discernir entre estados de ilusión cognoscitiva o perceptiva y la percepción verídica y el conocimiento. Esto es lo que ocurre en Matrix, los seres humanos enganchados a este sistema informático viven en una continua ilusión virtual, donde todo, absolutamente todo, lo que piensan y perciben son apariencias, ilusiones, fantasmas. El problema de fondo es cómo ser capaces de discernir lo real, lo verdadero, de las apariencias. Algunos filósofos, como Kant, han afirmado que lo real o nouménico nos está vedado, y desde este planteamiento encontramos infinidad de afirmaciones respecto a la proximidad o lejanía a la que podemos llegar en la búsqueda de lo real. Por otro lado, ciertos pensadores, encabezados por Platón, piensan que sí es posible discernir las apariencias de lo real y llegar al conocimiento verdadero. Platón expresó este pensamiento de forma alegórica en su conocido Mito de la Caverna (Libro VII de la República). Según esta metáfora, los seres humanos nacen y viven encadenados en una cueva, de forma que no pueden ni moverse ni volver la cabeza hacia la entrada. Por fuera pasan hombres portando objetos y hablando, estas voces resuenan con ecos dentro de la caverna y las sombras de los objetos se reflejan sobre el fondo de la caverna como sombras chinescas. Los encadenados solo escuchan ecos y ven sombras, sin embargo, para ellos la realidad son esos reflejos y ecos, ya que es lo único que conocen. Solo algunos serán capaces de romper las cadenas y salir al exterior («bienvenido al mundo de lo real»). Este es el planteamiento básico de Platón, y es, de la misma manera, el trasfondo de Matrix; hombres encadenados que solo captan apariencias que asumen como realidades y donde, solo algunos, serán capaces de liberarse. Neo, como otros antes de él, sale de la caverna para poder ver la realidad, sufriendo un proceso que se comentará más adelante. Lo esencial es que hay una cueva de irrealidad y apariencia de la que es posible salir realizando así el proceso de paso de la doxa a la episteme. El segundo esquema filosófico que podemos encontrar, de forma tan clara como el anterior, en el argumento de la película es la denominada duda cartesiana. Descartes, como él mismo nos cuenta, sentado junto a su estufa y reflexionando sobre el mundo, se plantea iniciar sus meditaciones dudando de todo aquello que sea susceptible de duda, de tal manera que no llegue a error en sus pensamientos. Una vez iniciado este proceso de demolición de apariencias no podrá detenerse hasta llegar a su famoso cogito, ergo sum, es decir, nada con excepción de que estoy pensando, se puede salvar de duda. En este proceso, se plantea inicialmente que todo lo que nos parece real puede que sea apariencia, ya que al igual que cuando soñamos nos parece que son reales las producciones oníricas que vivimos, puede que lo que nosotros consideramos vigilia, sea también un sueño. Esta falta de seguridad respecto a si lo que estamos viviendo es sueño o vigilia es una duda que atormenta a Neo en toda la primera parte de la película. Pero Descartes continúa en su reflexión, incluso si fuéramos capaces de distinguir la vigilia, puede ser que un Genio Maligno creador de ilusiones, se divierta engañándonos con irrealidad. Este Genio Maligno cartesiano es, justamente, el sistema administrador de matrix. La turbación y la duda que encontramos en las meditaciones de Descartes se materializan en la confusión y los planteamientos que encontramos en Neo. El tercer ejemplo filosófico que podemos encontrar en referencia a esta idea central de la película del problema de las apariencias es el filósofo Jerry A. Fodor, un filósofo de la mente que propuso un lenguaje del pensamiento; un sistema computacional de símbolos, impreso en la estructura neuronal del cerebro, que tiene propiedades sintácticas y semánticas. Este funcionalista llega incluso a proponer, con una relación directa como ninguna otra, la siguiente hipótesis; no hay argumento posible para desechar la siguiente situación: los seres humanos no somos más que cerebros insertos en cubetas en formol y enganchados neuronalmente unos a otros y a un computador central encargado de crear la realidad. La realidad no es más que aquello que llega a nuestro cerebro a través de nuestras terminaciones nerviosas, por tanto, no necesitamos de nada más que de un cerebro y de estímulos eléctricos. Como le comenta Morpheo a Neo, ¿qué es lo real?, lo real (en tendido como lo que puedes sentir, oler, saborear y ver) podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro. La última perspectiva que mencionaré en referencia al problema de lo real-irreal será la perspectiva marxista-lenninista. La denuncia de la falsa conciencia que envuelve a los hombres oprimidos por el gran sistema opresor se encuentra como gancho de fondo de todo el largometraje. Los seres humanos están alienados y creen vivir una vida normal, cuando en realidad son, ya sean o no conscientes de ello, masas de esclavos, de trabajadores oprimidos por una clase dirigente. Neo, Morpheo y el resto de «liberados» son los encargados de agitar esas conciencias proletarias y llevarlas a la revolución, son los responsables de despertar a los obreros durmientes. En estrecha relación con este primer punto centrado en torno al argumento de la ilusión esté el problema de cómo eliminar esas apariencias, es decir, como darse cuenta de esa irrealidad y salir de la caverna. En el mito platónico, aquellos que son capaces de salir de la caverna lo son porque, inicialmente, han sido desencadenados. En la película, es necesario, de la misma manera, un proceso de desenganche de matrix que debe ser llevado a cabo por los que están fuera de matrix. El operador debe localizar el puesto de enganche a la red y desconectarlo, para poder así romper con esa irrealidad en la que se encuentra sumergido el sujeto a liberar. Un sujeto inserto en matrix puede dudar, sentirse incómodo o tener cierta intuición respecto a que algo extraño pasa con la realidad, pero no es capaz de liberarse del sistema al que está enganchado, necesita de algo externo. Sin embargo, ciertos planteamientos filosóficos y, especialmente religiosos, sí que admiten que es posible pasar de la doxa a la episteme por uno mismo. Las religiones orientales o la filosofía de Nietzsche admiten que uno mismo es capaz de romper con el mundo de las ilusiones y llegar a un estado superior o a una liberación de las cadenas terrenales que solo nos conducen a errores y apariencias. En cualquier caso, esta liberación se realiza a través de un proceso. De las tres transformaciones del Así habló Zaratustra de Nietzsche nos cuenta como el camello debe convertirse en león y éste en niño. El animal de carga, que asume la pesadez del mundo rompe con su carga y se revela el león fiero y salvaje que se pretende rey de la selva. Pero aún es necesario que esa rebeldía y fiereza se transformen en la ingenuidad y, sobre todo, creatividad del niño, de aquel capaz de crear mundo, de crear gramática, de dar nombre a las cosas. En Matrix, se refiere a Neo, aquel capaz de controlar, dominar y crear a su antojo dentro del mundo de las apariencias, dentro del sistema matrix. En el caso de Platón, el proceso de salida de la caverna tiene una relación aún más directa con la película. Aquel que sale de caverna, nos dice Platón, en primer lugar se encuentra cegado por la luz. Con el tiempo, comienza a ver todo aquello que estaba fuera y entonces comienza a aturdirse y confundirse ya que descubre que todo aquello que siempre pensó que era verdadero y real ahora se le vuelve falso e ilusorio. Incluso, algunos, incapaces de aceptarlo, rechazan este salto cognitivo y desean regresar a la realidad anterior de reflejos en la caverna (Cifra). Una vez aceptada la nueva realidad, el liberado es capaz incluso de dirigir su mirada a la fuente de luz y comprender todo, aunque esto es algo de lo que solo algunos serán capaces. Es entonces cuando con sentimientos de pasión y alegría tratará el liberado de volver a la caverna para desencadenar a sus antiguos compañeros, pero éstos sólo se burlarán de él e incluso tratarán de matarlo. Como ocurre dentro de matrix, aunque el objetivo de los protagonistas sea liberar a todos, en el sistema son enemigos y no aliados. Por tanto, solo algunos, los elegidos, son capaces de liberarse, de despertar. Aquí es donde es posible encontrar diversos esquemas religiosos, desde el budismo e induismo, con el argumento del durmiente que debe despertar, hasta la tradición judeocristiana. No hay que olvidar que aquellos sujetos especiales capaces de llevar a cabo la liberación habitan en Sión y están a la espera del Mesías, del elegido, de aquel que culminará con el proceso de liberación. Este mesías, el elegido, encarnado por Neo, es el sujeto revolucionario, el Jesús histórico que llevará a la salvación a la humanidad. Y como todo buen Jesús, necesita de Judas (Cifra) que reafirme su condición de elegido y lo eleve a su condición de Mesías. Como afirma Lanza del Vasto en su obra Judas, este acompañante del elegido no solo no es el mal apóstol, sino que es la materialización del amor máximo por el elegido. La traición permite el paso del Jesús histórico al mito de Cristo. Del mismo modo, por la traición de Cifra, Neo comienza a actuar como el elegido. Hasta tal punto es clara la relación entre Neo y Jesús, que éste muere y resucita (a través del cuento de la bella durmiente, no hay que olvidarlo) para ser el salvador de la humanidad. La génesis y las influencias de esta película, desde luego, no terminan en este comentario ni mucho menos. Este artículo solo es un primer apunte inicial, a falta de un mayor desarrollo de las relaciones aquí expuestas y de todas aquellas relaciones no comentadas en este momento. El durmiente, el oráculo, el significado de los nombres que tiene los personajes del largometraje, y muchos otros aspectos son temas que faltan por desarrollar. En todo caso, no se ha pretendido agotar la totalidad de posibles perspectivas para el análisis de esta película, sino tan solo comenzar con este proceso. # # # # # Carlos Pena (San Sebastián, 1977) es licenciado en Filosofía (2001) por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó los estudios de tercer ciclo en el departamento de Metafísica y Teoría del Conocimiento de la misma Universidad donde obtuvo el DEA (2003) con su trabajo "Individuo y Ambiente. Una interpretación del De Anima de Aristóteles". En estos momentos compagina sus estudios de matemáticas en la UNED con la redacción de la tesis doctoral en torno a la filosofía de Karl Popper. |
UN PRIMER APUNTE EN TORNO AL GERMEN FILOSÓFICO DE MATRIX By Carlos Pena Matrix (The Matrix, 1999) no es solo una película de acción; es mucho más. Matrix es un relato con un sentido, crítica y profundidad como pocas veces se han dado dentro de las producciones de Hollywood. Es una película que revuelve al espectador, lo turba, le hace reflexionar sobre el presente y recordar infinidad de estudios y lecturas, por ello, es un film sumamente fructífero a la hora de especular sobre su contenido el cual nos permite numerosas perspectivas de análisis. Este artículo pretende dar cuenta de ciertas influencias filosóficas que se encuentran en el subtexto de la película Matrix. Antes que nada, es necesario diferenciar entre la denominada «filosofía matrix» y la filosofía que se puede encontrar en Matrix. Por «filosofía matrix» tenemos un concepto que se refiere a los principios morales, ontológicos y antropológicos que se desprenden, de alguna manera, del relato encontrado en esta filmación. El desarrollo de estos principios, que merecerían un artículo específico, no será el tema a tratar aquí. En este escrito pretendo esbozar la filosofía que sirve de germen y sobre la que se sustenta el relato, no ya aquella que se desprenda del mismo. Y esto es pertinente porque en esta obra cinematográfica encontramos de forma ejemplar toda una serie de reminiscencias increíblemente similares a algunos esquemas filosóficos e ideológicos dados a lo largo de la historia de la filosofía, así como de ciertos planteamientos antropológicos y éticos afines a las principales religiones del planeta. En cualquier caso, presupongo en este escrito que la película (y hablo en singular, ya que aquí me referiré únicamente a la primera parte de la trilogía) de Larry y Andy Wachowski ha sido vista por el lector, ya que no me detendré en exponer su argumento, sino que me referiré directamente, tanto a la trama como a sus personajes, sin introducción de ningún tipo. No pretendo realizar una enumeración de las influencias filosóficas que se encuentran en el trasfondo de la película, a modo de lista de la compra de recuerdos filosóficos. El método para dar cuenta de las teorías filosóficas y religiosas que se encuentran en Matrix consistirá en una enumeración (no pretendo realizar analogías exhaustivas) de algunas influencias al hilo de los planteamientos raíz sobre los que descansa la película. Para ello será necesario, en primer lugar, dar cuenta de estos principios básicos del film. A su vez, estos principios básicos de la película son la respuesta (casi siempre en concordancia con la respuesta desarrollada por algún filósofo) dada a ciertas preguntas esenciales de la historia de la filosofía académica, ya que la narración de Matrix descansa sobre unos planteamientos metafísicos que encontramos dentro de los problemas centrales de la tradición académica. El pilar central sobre el que se sustenta toda la narración consiste en el viejo problema filosófico de lo real frente a las apariencias. Todo aquello que se nos manifiesta, que captamos, percibimos o pensamos, no siempre se corresponde con la realidad externa sino que, en ciertos casos, esas percepciones son solo apariencias sin correspondencia real. Este problema ha sido estudiado por los filósofos desde los inicios del pensamiento occidental y está basado en el argumento de la ilusión, que insiste en la imposibilidad de discernir entre estados de ilusión cognoscitiva o perceptiva y la percepción verídica y el conocimiento. Esto es lo que ocurre en Matrix, los seres humanos enganchados a este sistema informático viven en una continua ilusión virtual, donde todo, absolutamente todo, lo que piensan y perciben son apariencias, ilusiones, fantasmas. El problema de fondo es cómo ser capaces de discernir lo real, lo verdadero, de las apariencias. Algunos filósofos, como Kant, han afirmado que lo real o nouménico nos está vedado, y desde este planteamiento encontramos infinidad de afirmaciones respecto a la proximidad o lejanía a la que podemos llegar en la búsqueda de lo real. Por otro lado, ciertos pensadores, encabezados por Platón, piensan que sí es posible discernir las apariencias de lo real y llegar al conocimiento verdadero. Platón expresó este pensamiento de forma alegórica en su conocido Mito de la Caverna (Libro VII de la República). Según esta metáfora, los seres humanos nacen y viven encadenados en una cueva, de forma que no pueden ni moverse ni volver la cabeza hacia la entrada. Por fuera pasan hombres portando objetos y hablando, estas voces resuenan con ecos dentro de la caverna y las sombras de los objetos se reflejan sobre el fondo de la caverna como sombras chinescas. Los encadenados solo escuchan ecos y ven sombras, sin embargo, para ellos la realidad son esos reflejos y ecos, ya que es lo único que conocen. Solo algunos serán capaces de romper las cadenas y salir al exterior («bienvenido al mundo de lo real»). Este es el planteamiento básico de Platón, y es, de la misma manera, el trasfondo de Matrix; hombres encadenados que solo captan apariencias que asumen como realidades y donde, solo algunos, serán capaces de liberarse. Neo, como otros antes de él, sale de la caverna para poder ver la realidad, sufriendo un proceso que se comentará más adelante. Lo esencial es que hay una cueva de irrealidad y apariencia de la que es posible salir realizando así el proceso de paso de la doxa a la episteme. El segundo esquema filosófico que podemos encontrar, de forma tan clara como el anterior, en el argumento de la película es la denominada duda cartesiana. Descartes, como él mismo nos cuenta, sentado junto a su estufa y reflexionando sobre el mundo, se plantea iniciar sus meditaciones dudando de todo aquello que sea susceptible de duda, de tal manera que no llegue a error en sus pensamientos. Una vez iniciado este proceso de demolición de apariencias no podrá detenerse hasta llegar a su famoso cogito, ergo sum, es decir, nada con excepción de que estoy pensando, se puede salvar de duda. En este proceso, se plantea inicialmente que todo lo que nos parece real puede que sea apariencia, ya que al igual que cuando soñamos nos parece que son reales las producciones oníricas que vivimos, puede que lo que nosotros consideramos vigilia, sea también un sueño. Esta falta de seguridad respecto a si lo que estamos viviendo es sueño o vigilia es una duda que atormenta a Neo en toda la primera parte de la película. Pero Descartes continúa en su reflexión, incluso si fuéramos capaces de distinguir la vigilia, puede ser que un Genio Maligno creador de ilusiones, se divierta engañándonos con irrealidad. Este Genio Maligno cartesiano es, justamente, el sistema administrador de matrix. La turbación y la duda que encontramos en las meditaciones de Descartes se materializan en la confusión y los planteamientos que encontramos en Neo. El tercer ejemplo filosófico que podemos encontrar en referencia a esta idea central de la película del problema de las apariencias es el filósofo Jerry A. Fodor, un filósofo de la mente que propuso un lenguaje del pensamiento; un sistema computacional de símbolos, impreso en la estructura neuronal del cerebro, que tiene propiedades sintácticas y semánticas. Este funcionalista llega incluso a proponer, con una relación directa como ninguna otra, la siguiente hipótesis; no hay argumento posible para desechar la siguiente situación: los seres humanos no somos más que cerebros insertos en cubetas en formol y enganchados neuronalmente unos a otros y a un computador central encargado de crear la realidad. La realidad no es más que aquello que llega a nuestro cerebro a través de nuestras terminaciones nerviosas, por tanto, no necesitamos de nada más que de un cerebro y de estímulos eléctricos. Como le comenta Morpheo a Neo, ¿qué es lo real?, lo real (en tendido como lo que puedes sentir, oler, saborear y ver) podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro. La última perspectiva que mencionaré en referencia al problema de lo real-irreal será la perspectiva marxista-lenninista. La denuncia de la falsa conciencia que envuelve a los hombres oprimidos por el gran sistema opresor se encuentra como gancho de fondo de todo el largometraje. Los seres humanos están alienados y creen vivir una vida normal, cuando en realidad son, ya sean o no conscientes de ello, masas de esclavos, de trabajadores oprimidos por una clase dirigente. Neo, Morpheo y el resto de «liberados» son los encargados de agitar esas conciencias proletarias y llevarlas a la revolución, son los responsables de despertar a los obreros durmientes. En estrecha relación con este primer punto centrado en torno al argumento de la ilusión esté el problema de cómo eliminar esas apariencias, es decir, como darse cuenta de esa irrealidad y salir de la caverna. En el mito platónico, aquellos que son capaces de salir de la caverna lo son porque, inicialmente, han sido desencadenados. En la película, es necesario, de la misma manera, un proceso de desenganche de matrix que debe ser llevado a cabo por los que están fuera de matrix. El operador debe localizar el puesto de enganche a la red y desconectarlo, para poder así romper con esa irrealidad en la que se encuentra sumergido el sujeto a liberar. Un sujeto inserto en matrix puede dudar, sentirse incómodo o tener cierta intuición respecto a que algo extraño pasa con la realidad, pero no es capaz de liberarse del sistema al que está enganchado, necesita de algo externo. Sin embargo, ciertos planteamientos filosóficos y, especialmente religiosos, sí que admiten que es posible pasar de la doxa a la episteme por uno mismo. Las religiones orientales o la filosofía de Nietzsche admiten que uno mismo es capaz de romper con el mundo de las ilusiones y llegar a un estado superior o a una liberación de las cadenas terrenales que solo nos conducen a errores y apariencias. En cualquier caso, esta liberación se realiza a través de un proceso. De las tres transformaciones del Así habló Zaratustra de Nietzsche nos cuenta como el camello debe convertirse en león y éste en niño. El animal de carga, que asume la pesadez del mundo rompe con su carga y se revela el león fiero y salvaje que se pretende rey de la selva. Pero aún es necesario que esa rebeldía y fiereza se transformen en la ingenuidad y, sobre todo, creatividad del niño, de aquel capaz de crear mundo, de crear gramática, de dar nombre a las cosas. En Matrix, se refiere a Neo, aquel capaz de controlar, dominar y crear a su antojo dentro del mundo de las apariencias, dentro del sistema matrix. En el caso de Platón, el proceso de salida de la caverna tiene una relación aún más directa con la película. Aquel que sale de caverna, nos dice Platón, en primer lugar se encuentra cegado por la luz. Con el tiempo, comienza a ver todo aquello que estaba fuera y entonces comienza a aturdirse y confundirse ya que descubre que todo aquello que siempre pensó que era verdadero y real ahora se le vuelve falso e ilusorio. Incluso, algunos, incapaces de aceptarlo, rechazan este salto cognitivo y desean regresar a la realidad anterior de reflejos en la caverna (Cifra). Una vez aceptada la nueva realidad, el liberado es capaz incluso de dirigir su mirada a la fuente de luz y comprender todo, aunque esto es algo de lo que solo algunos serán capaces. Es entonces cuando con sentimientos de pasión y alegría tratará el liberado de volver a la caverna para desencadenar a sus antiguos compañeros, pero éstos sólo se burlarán de él e incluso tratarán de matarlo. Como ocurre dentro de matrix, aunque el objetivo de los protagonistas sea liberar a todos, en el sistema son enemigos y no aliados. Por tanto, solo algunos, los elegidos, son capaces de liberarse, de despertar. Aquí es donde es posible encontrar diversos esquemas religiosos, desde el budismo e induismo, con el argumento del durmiente que debe despertar, hasta la tradición judeocristiana. No hay que olvidar que aquellos sujetos especiales capaces de llevar a cabo la liberación habitan en Sión y están a la espera del Mesías, del elegido, de aquel que culminará con el proceso de liberación. Este mesías, el elegido, encarnado por Neo, es el sujeto revolucionario, el Jesús histórico que llevará a la salvación a la humanidad. Y como todo buen Jesús, necesita de Judas (Cifra) que reafirme su condición de elegido y lo eleve a su condición de Mesías. Como afirma Lanza del Vasto en su obra Judas, este acompañante del elegido no solo no es el mal apóstol, sino que es la materialización del amor máximo por el elegido. La traición permite el paso del Jesús histórico al mito de Cristo. Del mismo modo, por la traición de Cifra, Neo comienza a actuar como el elegido. Hasta tal punto es clara la relación entre Neo y Jesús, que éste muere y resucita (a través del cuento de la bella durmiente, no hay que olvidarlo) para ser el salvador de la humanidad. La génesis y las influencias de esta película, desde luego, no terminan en este comentario ni mucho menos. Este artículo solo es un primer apunte inicial, a falta de un mayor desarrollo de las relaciones aquí expuestas y de todas aquellas relaciones no comentadas en este momento. El durmiente, el oráculo, el significado de los nombres que tiene los personajes del largometraje, y muchos otros aspectos son temas que faltan por desarrollar. En todo caso, no se ha pretendido agotar la totalidad de posibles perspectivas para el análisis de esta película, sino tan solo comenzar con este proceso. # # # # # Carlos Pena (San Sebastián, 1977) es licenciado en Filosofía (2001) por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó los estudios de tercer ciclo en el departamento de Metafísica y Teoría del Conocimiento de la misma Universidad donde obtuvo el DEA (2003) con su trabajo "Individuo y Ambiente. Una interpretación del De Anima de Aristóteles". En estos momentos compagina sus estudios de matemáticas en la UNED con la redacción de la tesis doctoral en torno a la filosofía de Karl Popper. |
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